Meditación
En cada uno de nosotros existe el anhelo innato de comprender la naturaleza del universo, saber quiénes somos y qué somos realmente, un anhelo de expandir la conciencia. A lo largo de esta “búsqueda eterna” como la llamó Yogananda, quizás llegue el momento en el que intentemos acallar la mente y escuchar nuestro ser interior, el momento en el que comencemos a practicar la meditación.
La meditación se inicia cuando los pensamientos y las emociones se han serenado. Es un estado de conciencia interior en el que la atención no está dirigida hacia las actividades y problemas de la vida externa sino que permanece absorta hacia el interior.
Fisiológicamente se ha descubierto que la meditación, entre otras cosas, reduce el estrés, fortalece el sistema inmunológico y es una ayuda en los procesos curativos del cuerpo.
La meditación energiza los lóbulos prefrontales del cerebro y aplaca el sistema límbico, que es la
sede de los instintos primarios de supervivencia, como la cólera, el miedo y la agresión. Como resultado la persona está más integrada, tiene menos problemas psicológicos, menor depresión y ansiedad y tiende a manejar mejor sus enfados.
Muchas técnicas de meditación se centran en la energetización de los lóbulos prefrontales del cerebro, o como lo llaman los yoguis el "ojo espiritual" situado en el entrecejo.
Meditar es hacer que la conciencia se observe a sí misma, dado que la conciencia no puede ser observada desde afuera con exactitud.
La meditación tiene enormes beneficios para la salud, es uno de los mejores antídotos contra la excesiva tensión de la vida moderna. El estrés lleva al cuerpo a una respuesta de “lucha o lucha”, sin darle alternativa. Esta respuesta a la larga puede ocasionar serios problemas de salud.
Una vida meditativa ayuda a fomentar aspectos de vida sana. Las asociaciones médicas, finalmente, han reconocido que puede alcanzarse un estado general de buena salud con una combinación de meditación, dieta correcta y posturas de yoga.
El primer paso para alcanzar la meditación es lograr una profunda relajación. La relajación es el resultado de apartar la tensión y la energía de cualquier zona del cuerpo. La tensión física será el primer obstáculo a superar para poder entrar en un estado de profunda meditación.
Después debemos relajar la mente, cuando estamos en silencio nos damos cuenta como la mente va de un pensamiento a otro sin detenerse. La forma de lograr el cese de asociaciones de pensamientos es a través de la concentración. El yoga ofrece muchas técnicas para este propósito, entre ellas las más eficaces son las técnicas que trabajan con la respiración.
Uno de los aportes más alucinantes que el yoga ha brindado a la humanidad fue el descubrimiento de la unión que existe entre la energía, la respiración y la mente. Si el estado mental cambia, la respiración también lo hará y los músculos se cargarán de energía para generar la respuesta a ese estado. La respiración es más palpable y más externa que la mente y la energía, por eso es más fácil de controlar, y es también por ese motivo que el yoga enfatiza en las prácticas de pranayamas o control de la respiración.
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